Lux

Obra de requiem a José de la Merced. Por ello, todo lo escrito en la obra hace referencia a sus últimos días de vida. La obra se divide en cinco momentos, descritos en la partitura: decadencia, camino, recuerdos, llamada y tierra.
Decandecia: los acordes monótonos junto al bajo pesado simbolizan el comienzo de la enfermedad, los pasos agigantados a los que el cáncer avanzaba. Mientras la melodía, su vida, repetitiva, iba cayendo, descendiendo tono a tono.
Camino: su paso por la vida, se esucha un bajo desplazado, que hace tambalearse a la melodía, con un ritmo repetitivo y constante, desde que empieza hasta que termina, desde que amanecía hasta que anochecía.
Recuerdos: se funden con el camino, presente en el bajo, en un tono mayor, alegre pero con nostalgia. Quiere recordar lo vivido, pero no lo consigue. Una voz se escucha entre bajo y melodía, siempre descendente.
Llamada: llamada a la vida eterna, abandono de los seres queridos, permanencia de los recuerdos…
Tierra: su cuerpo es cubierto por la tierra, su melodía queda entre nosotros, el acompañamiento monótono y pesado desaparece y solo queda el recuerdo arpegiado y suave de cómo nos dejó.